
Hace muy poco os contábamos las características y posibles aplicaciones de las Google Cardboard, las gafas de realidad virtual del gigante que ha logrado un dispositivo accesible para el gran público, gracias a que están realizadas principalmente de cartón. Para la arquitectura y el interiorismo es algo que puede ser más que útil a la hora de presentar proyectos o propuestas de decoración a un cliente: mucho mejor verlo como si estuvieras dentro que con un simple plano, ¿Verdad?.
Sin embargo, no nos hemos conformado con contaros de su existencia, así que nos hemos hecho con unas y las hemos probado, para daros una opinión basada no sólo en las posibles aplicaciones sino también en la experiencia.
Sin más preámbulos y para que lo tengáis claro desde un primer momento: recomiendo a todo el mundo, interesado mínimamente en estos temas, que se haga con unas y las pruebe, siempre y cuando tenga un smartphone de última generación para que pueda comprobar todas las funcionalidades. Merece la pena.
Para empezar, si sois manitas y os gusta el DIY, deciros que ni siquiera hace falta comprarse las gafas, aunque sólo ronden los 20 euros. En la página oficial de Cardboard tenemos un archivo descargable con la plantilla para recortar nuestras propias gafas a partir de una plancha de cartón. Además, necesitaremos unos cuantos elementos más que sí pueden ser algo más complicados de encontrar: unos pequeños trozos de velcro, un par de imanes, una goma elástica y, lo más complicado, un par de lentes, preferiblemente biconvexas (si no, unas de 45 mm serán suficientes). El montaje es extremadamente sencillo y ya hay tiendas y amantes de lo único que han creado sus propias versiones de Cardboard añadiendo diseños personalizados, logotipos o añadidos físicos.
De todas formas, si como yo preferís que os las traigan ya preparadas a casa, hay diversas tiendas online que las ofrecen desde España, a un precio, incluyendo los gastos de envío, que rondan entre los 18 y los 25 euros. Eso sí, normalmente te vienen los componentes listos para montar y el paso final, que básicamente es doblar el cartón y pegarle los velcros, lo sigues teniendo que realizar por tu cuenta.
Una vez listas, solo hay que comprobar que el móvil se introduce correctamente y que queda bien sujeto, no vaya a ser que se caiga mientras damos vueltas a la cabeza. Con eso ya estaríamos listos.
En cuanto a la compatibilidad hay que tener en cuenta algo muy importante: no todos los móviles Android son compatibles con las aplicaciones de Cardboard y hay muchos otros que sólo funcionan parcialmente. En la web podéis ver los modelos que son plenamente compatibles, es decir, que funcionan tanto con las aplicaciones como, atención, con el imán que tenemos a un lado de las gafas y que hace la vez de pulsador para no tener que tocar la pantalla, cosa que no podemos hacer mientras usamos las lentes.
Los modelos parcialmente compatibles (BQ Aquarius 5 y superiores, por ejemplo) permiten ver en 360º pero sin el funcionamiento del imán, lo que resulta engorroso, pero aún así para algunas aplicaciones nos puede venir bien. Y hablando de apps:
En Google Play hay diversas aplicaciones compatibles con este sistema de realidad virtual, pero lo dejaremos para que lo exploréis por vuestra cuenta. La importante es Cardboard, gratuita y que se compone de diferentes demostraciones de lo que podemos ver en otras app. Entre ellas tenemos algunas que recomiendo que probéis.
Google Earth nos permite ir a cualquier parte del mundo y explorarlo como si estuviéramos volando, cual Superman. Muy divertido pero si no tienes una excelente conexión a Internet, la carga es muy lenta y la calidad tampoco es como para tirar cohetes. La aplicación de Youtube permite ver vídeos tan cerca que te parecerá que estás dentro de un cine. Sin embargo, la selección de vídeos por defecto sólo gustará a unos pocos y buscar uno que te guste no es tarea fácil, sobre todo si no te funciona el imán.
La mejor sin duda es aquella en la que a través de imágenes 360º un guía te va explicando Versalles. Es la más representativa para tener claro lo que se podría conseguir en interiorismo y decoración: podemos insertar imágenes panorámicas de las diferentes estancias y poder mirar alrededor, mientras que el propio profesional nos va explicando todo lo que necesitamos saber sobre la propuesta concreta.

También puede ser muy útil para ver referencias de otras viviendas, visitar espacios cerrados al público y un largo etcétera que seguro que va desarrollándose conforme avancen los meses y más gente tenga acceso a estas gafas.
El resto de aplicaciones tiene que ver con videojuegos, como es obvio, o cosas similares como animaciones interactivas, pero solo con probar la aplicación oficial de Google, ya nos quedan claros los posibles usos para el sector profesional.
Cierto es que cuenta con competencia, especialmente otras gafas de realidad virtual mucho más avanzadas (y caras) como Oculus Rift, pero Cardboard para el diseño de interiores tiene ventajas que las sitúan un paso por delante: la más importante es su reducido tamaño y peso, que puedes llevar en cualquier sitio, así como que no necesita nada más que el móvil. No tienes que estar enganchado a un ordenador o videoconsola para poder utilizarlas como en otros casos, lo que permite visitas de obra o a clientes con las gafas, para poder ver sus propuestas o ejemplos de referencia de forma mucho más inmersiva.
Por supuesto, su bajo precio y su capacidad de personalización, como ya comentaba antes. Por último, la sencillez de uso permite que nadie tenga que estar aprendiendo como funciona durante demasiado tiempo: instalas la app, te pones las gafas y a visualizar.
Respecto a sus inconvenientes, también son bastante claros: necesitas un smartphone de última generación, compatible a ser posible con el imán para poder disfrutas de todas sus opciones, además con una conexión a internet de cierta calidad para no eternizarnos descargando cosas. Por otro lado, no es sencillo incluir una imagen propia en 360º para verla en Cardboard, se necesita que esa imagen tenga unos datos internos específicos y para eso es posible que sí se requiera un período de aprendizaje mayor. Por último, lo “casero” de su sistema de lentes hace que la imagen pierda calidad a menos que estén colocadas de forma perfecta, algo complicado cuando lo haces tú mismo.
Pero de todas formas y dejando a un lado a los profesionales y pensando en los usuarios, decidme ¿No os gustaría poder ver viviendas de calidad de forma completa, pudiendo girar la cabeza para ver todo lo que compone una estancia, en vez de sólo parcialmente mediante fotos? ¿No os daría más confianza a la hora de, por ejemplo, alquilar un apartamento para vacaciones o una habitación de hotel, poder verla de forma completa de esta manera?.
La tecnología ya está llegando, pero aún falta camino para lograr una sensación más inmersiva en aspectos de nuestra vida cotidiana: el reto ahora es acercar la posibilidad de la creación de estos contenidos a la gente, ya que realizar un vídeo o una imagen panorámica en 360º es algo que no está al alcance de cualquier persona hoy el día. Hay aplicaciones para smartphones y tabletas que realizan imágenes así, pero normalmente no tienen mucha calidad y son panoramas parciales, donde el techo y el suelo no aparecen y se convierten en dos enormes agujeros negros que lastran totalmente la experiencia.
En conclusión, probadlas, merece la pena. Sobre todo teniendo en cuenta las posibles aplicaciones que irán viniendo poco a poco.
¿Alguno de vosotros las habéis probado y nos puede dar su opinión? ¿Creéis que en un futuro cercano veremos cine en 360º o vídeos de nuestro último viaje de forma inmersiva? Y sobre todo ¿Querríais poder hacerlo? Un saludo y ¡hasta la próxima!.
Autor invitado: Pablo Martin