La Orquidea es una verdadera joya floral, un importante recurso en la decoración de interiores. Elegantes, esbeltas, con mucho estilo, resultan perfectas en prácticamente todo tipo de ambientes.

Una gran ventaja de la orquidea es que se mantiene fresca durante meses, en contra de otros tipos de plantas de interior. Es resistente y no requiere mucha agua ni muchos cuidados, al contrario de lo que su frágil apariencia pueda dar a entender.

Estas joyas existen en una gran variedad de colores, pero si no encontramos el color que queremos para la decoración del espacio elegido, podemos recurrir a las orquideas de color blanco que siempre quedan perfectas, tanto en espacios de colores cálidos como en los ambientes más fríos.

Ninguna condición extrema es buena para la orquídea. No le gusta el calor extremo ni el frío extremo.
En cuanto a la luz, algunas orquideas son más resistentes a la luz que otras, pero en general hay que procurarles iluminación indirecta, ni sol directo ni oscuridad diurna.
Tampoco les gusta la humedad excesiva, ni hay que dejar que se sequen. No deben regarse desde arriba, lo mejor es sumergir el tiesto en agua durante unos minutos hasta que las raíces absorban el agua, se hinchen y reverdezcan.

Asegurándonos de comprar orquídeas que estén en condiciones saludables, sin enfermedades ni plagas, y teniendo en cuenta unos cuidados básicos, nuestra orquidea podrá durar mucho tiempo, y resultará virtualmente inmortal.
Los bulbos y las flores ayudan a determinar el estado de salud de la orquidea que se va a comprar, además no deben tener manchas en las hojas.
